MANIFIESTO POÉTICO
Hoy es Ella quien nuevamente nos convoca.
La Poesía, la irreverente, la profana, la intacta, la mediática
la andrajosa, la cruel, la reveladora, la errante
y su aliada incondicional: la palabra, quien la pulsa
la sostiene, la encarna, la declara Reina y Misterio.
Palabra: pala que abra la tierra en dos después del barbecho
que la surque, la interrogue, la socave, la fecunde.
La palabra en movimiento.
La palabra es movimiento.
La palabra se desplaza con suaves pasos de garza
con su cuerpo envuelto en llamas
la palabra se precipita, rueda, danza, tiembla
arde dentro de la espiral donde la imagen anida.
Ala que cruza el cielo, abra de la montaña que no sucumbe
al trueno. Palabra: vastedad, diluvio.
La palabra en movimiento.
La palabra es movimiento.
La palabra oscila entre el cielo y el precipicio
entre la horca y el paraíso.
Una palabra es capaz de devastar cualquier muralla.
La palabra trepa, crepita, estalla, corroe, mancilla, exalta, regenera
instiga, segrega, adviene, resguarda, devora.
La palabra en movimiento.
La palabra es movimiento.
La palabra rebelde, pasional, furiosa, encinta, trasvasada
renuente y falaz.
La palabra cae de rodillas
ante los ojos furtivos de la Poesía.
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