CRECIENDO CON LA RAÍZ GRIEGA FAN (FAN)
Faínv, faíno, muestro
las rodillas magulladas como una nena,
los ojos en otro horizonte.
Roja,
casi sin respirar.
Y un fauno viene a mí y huyo de miedo. Y me escondo.
Faínomai, faínomai, aparezco.
La realidad emerge y no me rompe.
Soy un verdadero fantasma
que tiene derecho a fantasear,
que quiere introducirse en la caja de tu fantasía
como si fuera una caja negra o una caja de música.
Faínomai, faínomai, aparezco.
La hoja es una hoja y tiene el color de mis ojos.
Las letras son la sombra de mi sonrisa y tienen el color de mi pelo
teñido de sombra.
Quisiera que pudieras leerme, pero es mucho pedir.
Solo fantasearme como a una habitante del misterio.
La poesía es la frescura del jardín detrás de las blancos muros al sol
de alguna casa pobre y vieja.. Es un carmen granadino,
umbrío como la paz.
Un jardín junto al desierto de la calle, de mi vida y la tuya.
Toco la orografía de la luz y arde de sed.
Entro temerosa y el jardín va tendiéndome sus surtidores de plantas
y fuentes con verdín. Pasa el verde del negro al amarillo y sostiene alta
una rama de gorjeos. Se oye un piano desde la pieza abierta.
El carmen moja y escribe otro carmen y otro.
Me he corrido de las paredes que enceguecen de blancas y de solas. Fantasmático mediodía. La sexta, hora de brujas.
Mejor desaparecer, no estar en el blanco, donde pueden herirme
una vez más.
(15-3-11)
TALA
Cuando vinieron por los árboles,
los enjambres enloquecieron de desamparo
y la vida fue amarga.
DESTIERRO
Va la hoja tenazmente agujereada
traspasando el espacio,
alejándose cada vez más de aquel abrazo con que la tierra la despide.
Exhausta, se sumerge en su locura
como un pez en un frasco con agua
y choca con la perpetua prisión de la intemperie.
Allá va, a lo largo del viento.
Cruje como la hoguera de un hogar cada vez más distante.
La hoja –echada y desechada– ya delira de otoño
y juega el simulacro de estar viva.
Una ráfaga la sube a la vergúenza
y queda abierta, demorada en el destierro.
Allá va, fuera de sus dominios,
al inestable asiento de las voces,
con los flancos golpeados por adversarios invisibles;
seca, extenuada, nadando en su torpeza
y al fin a salvo a bordo de los aires.
Por las puertas del aire pasa a ser
esa flecha tirante y dolorida que no encuentra su centro,
esa estría de oro que se resbala por los charcos,
eso que cae ahora bajo la lluvia glacial de una mirada,
El trabajo de Sísifo y su ladera imperturbable,
la hoja de papel que acaban de tirar
sin haberla leído.
ISABEL LLORCA BOSCO (Buenos Aires, 1952). Poeta, narradora, crítica literaria. Profesora en Letras. Conductora de programas culturales de radio. Miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de San Martín. Secretaria de la REVISTA SESAM y del blog de dicha institución. Coordinadora de talleres literarios. Compuso poesías antes de saber escribir, pues su madre le recitaba en vez de cantarle canciones de cuna. Ha publicado en las antologías: Concurso Nacional de Poesía SADE 2000, Primer Concurso de poesía Macedonio Fernández (2004) y en las revistas Dialogantes, Ser en la Cultura, La Autopista del Sur y Francachela. También en las digitales Música rara, AERA, Mis poetas contemporáneos, Axolot y Buracos-Quentes (Argentina), Lakúma-Pusáki (Chile), Palabras Diversas, Paralelo 30 (Brasil) y Crear para leer (Italia). • Primer premio en el Certamen Nacional de Poesía “Julio Arístides” de la Casa Universitaria de Gral. San Martín (2006). Finalista en el IV Concurso Internacional de Minicuento Fantástico “miNatura 2006”. Madrid, España, (2006). Mención en el Certamen de Poesía “Honorarte”.(2008) • Integró el Jurado en el Primer Certamen Nacional de Poesía “Municipalidad de Gral. San Martín” junto a Graciela Maturo y Paulina Vinderman (2007).




















